Escultor Ramón Cuadra alerta sobre la pérdida de patrimonio cultural por el robo y vandalización de monumentos

La Policía está investigando activamente a una red criminal dedicada al robo de esculturas, principalmente para extraer y comercializar el bronce. La hipótesis principal sugiere que estos delincuentes realizan fundiciones ilícitas del material sustraído. Las autoridades sospechan que la organización opera con dos roles definidos: los “ejecutores”, quienes perpetran los robos, y los “reductores”, encargados de la fundición.

Un ejemplo reciente de esta actividad fue el hurto de la estatua del “peón de campo” en el Prado, con un peso de 600 kilogramos. Aunque ya se han dictado condenas en relación con este incidente, los investigadores continúan buscando a más implicados en la red.

El escultor Ramón Cuadra se pronunció ante la alarmante cantidad de robos ocurridos recientemente. Detalló extensos daños a piezas emblemáticas como el Monumento a la Carreta, gravemente vandalizado. También mencionó el Monumento a Rodó, del que hace poco se rompió una figura completa y fue robado el perro del grupo “despedida de Gorgias”, que forma parte de este mismo complejo escultórico. Además, las astas de los bueyes de la carreta y la mayoría de las patas y colas de los caballos del Monumento a la Diligencia han desaparecido. Cuadra enfatizó que esta sistemática destrucción de monumentos es sumamente preocupante.

El artista instó a una profunda reflexión sobre “hacia dónde nos dirigimos como sociedad”. Agregó que “estamos perdiendo un legado que nos pertenece a todos, incluso a quienes lo dañan”. Un patrimonio que, explicó, es “esencial tanto material como espiritualmente para nuestro país, nuestra identidad y nuestra cultura”. Por ello, al ser vandalizado, se pone de manifiesto “un problema cultural y social que debemos resolver”, subrayó Cuadra.

Estas sustracciones también tienen serias repercusiones en el ámbito laboral de los escultores. Cuadra señaló que, al proponer una obra en bronce, la respuesta habitual es un rechazo debido al riesgo inminente de robo. “Esto es perjudicial para mí porque siempre concibo mi obra en bronce”, indicó, “pero también afecta a quienes realizan la fundición del yeso al bronce, lo que lleva a la progresiva pérdida del oficio de fundidor”. Lamentó que “estamos perdiendo una profesión importante dentro de nuestro acervo plástico, ya que dominar la fundición de una obra del yeso al bronce implica un componente técnico y artístico muy valioso”.

Fuente: Enlace Original

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