El Frente Amplio emitió este sábado una declaración oficial, al cumplirse 53 años del golpe de Estado y de la Huelga General del 27 de junio de 1973. En su mensaje, la fuerza política ratificó su firme compromiso con la memoria histórica, la búsqueda de la verdad, la aplicación de la justicia y la consolidación de la democracia en el país.
Respecto a la dictadura, el Frente Amplio señaló que este período oscuro implicó la disolución del Parlamento, la supresión de las libertades individuales, la persecución de opositores políticos, encarcelamientos, exilios, torturas, desapariciones forzadas y una sistemática violación de los derechos humanos. Subrayaron que “recordar estos hechos no es un ejercicio de mirar al pasado, sino una asunción de responsabilidad con el presente y la construcción del futuro”.
En relación con los acontecimientos de 1973, la coalición de izquierda enfatizó que “la defensa de la democracia exige asimismo el rechazo categórico a cualquier manifestación de autoritarismo, negacionismo, impunidad o relativización de los graves crímenes perpetrados por el terrorismo de Estado”. En este contexto, recordaron la valiente respuesta del pueblo uruguayo, el Frente Amplio, la FEUU y la clase trabajadora organizada en la CNT, que decretó la Huelga General y resistió la represión en defensa de la libertad y las instituciones democráticas.
Frente a un panorama global “marcado por discursos de odio, desinformación, concentración de poder y nuevas formas de autoritarismo”, el Frente Amplio aseguró que “la memoria se erige nuevamente como una herramienta indispensable”. Insistieron en que la localización de las personas detenidas desaparecidas, la aplicación de las sentencias internacionales, la reparación integral a las víctimas y la educación en derechos humanos continúan siendo deberes irrenunciables del Estado.
Finalmente, el comunicado resaltó el carácter humano de estas tragedias: “No nos referimos a estadísticas ni a sucesos distantes. Hablamos de individuos, de familias y de existencias truncadas. Hablamos de un Estado que, durante casi dos décadas, optó por la omisión y no reconoció los delitos cometidos bajo su autoridad. Hablamos también de una sociedad que aún anhela verdad y justicia para sanar sus heridas, sin espacio para la impunidad”.
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