Las autoridades gubernamentales se encuentran abocadas a la determinación de los valores que regirán para los combustibles durante el próximo mes de agosto. Aunque la resolución definitiva se espera para el viernes, la jornada de este jueves está marcada por encuentros clave destinados a analizar en profundidad la coyuntura y decidir si se aplicará un incremento, una disminución, o si, por el contrario, se mantendrán los costos actuales de julio. Según han indicado fuentes oficiales, esta última posibilidad –la de conservar los precios sin cambios– es la que gana mayor peso en estos momentos.
En sintonía con esta postura, la presidenta de Ancap, Cecilia San Román, había manifestado el martes que la empresa estatal cuenta con la fortaleza financiera necesaria “para absorber cualquier contención tarifaria que pudiera presentarse”. Esta visión cuenta con el respaldo del Ministerio de Industria, conforme a las mismas fuentes, lo que permitiría evitar que el aumento registrado en el precio global del crudo, derivado de un reciente repunte en el conflicto entre Estados Unidos e Irán y el consecuente cierre del estratégico estrecho de Ormuz –vía por la que transita casi un tercio del crudo mundial–, sea repercutido directamente al consumidor final.
No obstante, el análisis de la evolución del Precio de Paridad de Importación (PPI) y el resto de los indicadores contemplados en el informe mensual de la Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua (Ursea) sugerirían un ajuste al alza en los valores de venta al público: un incremento de 0,26 pesos para la nafta Súper 95, de 0,48 pesos para la Premium 97, y una suba más pronunciada de 7,51 pesos para el gasoil 50S.
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